domingo, 13 de junio de 2010
SANTANDER. 1ª ETAPA
Cruzamos la línea de llegada alrededor de las 04:30. El calado (4,5m) nos impide entrar en puerto y fondeamos en la ría frente a Santander. Primera etapa con viento de proa, soplando en ocasiones por encima de los 20 nudos.
Ahí va nuestra crónica (intentaremos no caer en un abuso de tecnicismos):
Empezábamos con un recorrido de boyas frente a Hondarribia. Salida con asimétricos (vela para vientos portantes) y viento racheado que propicia acelerones y cambios de posición constantes, una bonita recompensa para los que se acercaron a verla . De camino a la boya frente a la Concha, en San Sebastián, viramos rápido a tierra. En velocidad pura poco podemos hacer con el resto de la flota y para no resignarnos a seguir su rumbo y ver como se van alejando, optamos por arriesgar y esperar una rolada que nos favorezca por sotavento.
El viento no rola y nos obliga a hacer un repicón. Empiezan los problemas con la quilla. Los winches que la suben a barlovento, no trabajan bien y la única manera de inclinarla es dejándola caer a sotavento antes de hacer una virada. Esto alarga el tiempo de ejecución de las viradas considerablemente y limita luego en un bordo largo la posibilidad de cambiar su inclinación.
Pasada la boya todos los barcos ciñen amurados a babor. Constatamos que no podemos igualar el ángulo de ceñida de los demás sin sacrificar velocidad. Decidimos darle camino (navegar algo más abiertos). El viento sube y pasamos de génova a solent (vela de proa más pequeña) y rizamos la vela mayor. Problemas con la enrollada de génova nos obligan a ponernos de empopada durante un par de minutos y regalar un barlovento precioso.
Aumenta la ola. El diseño de la carena -de forma muy plana- y la velocidad que alcanzan estos barcos de ceñida -entre 8 y 10 nudos- combinados con una ola corta y profunda, provocan pantocazos de consideración...
Hasta ese momento aún teníamos a la vista el Lechera Asturiana, pero con la llegada del chubasco le perdemos de vista. Viramos a tierra esperando una rolada hacia la derecha (NW). Comemos pasta y durante la tarde vamos descansando por turnos en previsión de una noche larga.
La rolada no llega y el viento gira incluso un poco a WSW, viramos a mar y en el nuevo rumbo las olas vienen francamente de proa. Vuelven los pantocazos.
El viento amaina un poco, viramos y llega una rolada que nos permite librar Cabo Ajo y arrumbar a Santander. Largamos rizo y pasamos de solent a génova. El cielo se despeja. Poco a poco sube el viento y la velocidad del barco. El barco ya no sufre. Entramos en la ría navegando entre 9 y 10 nudos.
Por delante, los franceses (Safran primero y PRB segundo) con condiciones que les han sido familiares, no han dado opción.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario